La Biblia dice en 2ª Tesalonicenses 1:5

Esto es una señal del justo juicio de Dios y muestra que él los ha juzgado dignos de entrar en su reino, por el cual están sufriendo.

Para fundar la iglesia en la ciudad de Tesalónica, Pablo sufrió mucho. Llegó a ese lugar y comenzó su predicación, como era su costumbre, en la sinagoga judía, según nos relata Lucas en el libro de los Hechos, donde muchos creyeron, pero los judíos que no creían juntaron a hombres ociosos y armaron una turba contra Pablo y los nuevos creyentes.

Fue de tal tamaño el tumulto que Pablo tuvo que salir de Tesalónica de noche para dirigirse a Berea ante la actitud desdeñosa, infame y violenta de los judíos tesalonicenses, sin embargo la iglesia quedó plantada en ese lugar y años después el apóstol les escribió esta carta donde los recuerda que sufrir por Cristo no es una desgracia, sino un privilegio.

El concepto del sufrimiento toma un cariz distinto cuando nos acercamos a las sagradas Escrituras porque sufrir deja de ser una calamidad para convertirse en un asunto necesario e indispensable para conocer la condición o estado de nuestra fe. Las tribulaciones son, desde la perspectiva cristiana, una razón de alegría y no tristeza porque forma al creyente.

Pablo sabía que los hermanos de Tesalónica estaba padeciendo y los ánima a considerar los padecimientos no como una condenación de parte de Dios o abandono de sus vidas, sino una evaluación de parte del Señor sobre ellos para conocer completamente si tienen una fe genuina o una fe tan solo de palabras.

Usa una frase que solo se utiliza tres veces en el Nuevo Testamento. Pablo dice a través del sufrimiento los creyentes serán dignos de entrar en su reino. Las otras dos veces que se emplea esta frase es en Lucas 20: 35 cuando Jesús dice: mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.

El contexto de la expresión aquí es el privilegio de la resurrección que Dios le dará a quienes considere dignos. La otra ocasión que se usa es en Hechos 5: 41 cuando los apóstoles Juan y Pedro son azotados y en lugar de lamentarse ese tristeza, se sienten inmerecedores de ser considerados dignos de tal padecimiento.

Para la iglesia primitiva era doctrina corriente sufrir por Cristo porque de esa manera se evaluaba su fe y así se podía saber si se estaba ante un verdadero creyente o un falso hermano. El sufrimiento es una especie de criba que separa claramente a quien sigue a Jesús de corazón y a quien lo hace solo por conveniencia personal.

Los creyentes somos dignos del Señor cuando aceptamos de manera dócil nuestros padecimientos por seguirlo a él.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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