La Biblia dice en 2º Samuel 23:15

Y David expresó este deseo: ¡Ojalá alguien me diera a beber agua del pozo que está en la puerta de Belén.

David se había criado en Belén. Allí nació y allí transcurrieron sus primeros días de vida, infancia y un poco de su juventud. Salió de allí para ver a sus hermanos en la guerra que sostenía Israel con los filisteos y ya no retornó a vivir allí ya que después de derrotar a Goliat, se casó con Mical, la hija del rey Saúl y se fue a vivir lejos de su terruño.

Pasados muchos años estuvo cerca de su ciudad que tenía una guarnición de militares filisteos y estando en ese lugar tuvo, lo que los mexicanos diríamos, el antojo o deseo de tomar agua del pozo que estaba justamente en la puerta de entrada de la ciudad de Belén, algo que no se podía hacer porque para ello había que enfrentar a sus enemigos.

Sin embargo, el deseo de David fue escuchado por los que el libro de Samuel llama sus valientes y entonces ellos arriesgando su vida, planearon y salieron rumbo a Belén para sacar agua de esa fuente y a riesgo de su vida le trajeron a su señor el agua que ansiaba beber en una demostración de lealtad, valor y servicio.

No tenían porque haberlo hecho. David se sintió un poco avergonzado e inmerecedor de un honor de ese tamaño: que alguien ponga su vida para concederle un deseo que finalmente no era de vida o muerte, sino un anhelo por recuperar momentos memorables de los primeros años de su vida.

La historia de Is-Boset, Eleazar y Sama, los tres valientes, de los que habla esta historia y su señor David nos expresa el valor que tenían quienes rodeaban a David, una valentía singular y que ponían al servicio de quien consideraban su líder, un hombre que en esos días era perseguido como si fuera un delincuente por el rey Saúl.

Estos tres hombres servían así a un personaje que no era voluntarioso ni caprichoso como otros reyes, sino temeroso y respetuoso de esta clase de demostraciones de entrega al servicio de una persona y por eso, según nos relata el Segundo libro de Samuel, en lugar de beber el agua que le trajeron del pozo de Belén, la ofreció al Señor como ofrenda.

David comprendió cabalmente que lo hecho por Is-Boset, Eleazar y Sama era un acto del cual él no era merecedor y por eso optó por entregarla a Dios como una demostración que el único digno de toda honra y todo esfuerzo es solamente Dios. Dios es el único digno de toda clase de honor.

La grandeza de David se ubica justamente en esta actitud. No sentirse más que los demás. No pensar que podía poner en riesgo la vida de los demás con tal de cumplir sus deseos. David nos muestra de esta forma que somos gracias a Dios y todo honor que llegue a nuestra vida debemos encaminarlo siempre a Dios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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