La Biblia dice en Proverbios 22: 17-21

Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría; 18 porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se afirmaren sobre tus labios. 19 Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también. 20 ¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia, 21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?

El libro de Proverbios es una compilación o recopilación de sentencias sabias del pueblo de Israel. Aunque al inicio de este volúmen de la Biblia se dice con toda claridad que fue escrito por Salomón, en sus páginas descubrimos que monarcas como Ezequías y otros personajes como Lemuel y Agur también participaron en su confección.

Es evidente, entonces, que Proverbios es una colección o selección de dichos, sentencias y refranes que fueron escuchados por los judíos a su paso por las más diversas culturas con las que tuvieron contacto y otros muchos fueron de la autoría del rey sabio de Israel llamado Salomón.

La mayoría de los especialistas de esta obra coinciden en señalar que son nueve grandes discursos o secciones en las que se divide este valiosísimo libro de los hebreos y justamente uno de ellos comprende el pasaje de Proverbios 22:17-24: 22 que hemos escogido para reflexionar a lo largo de las siguientes semanas.

Antes de iniciar nuestras reflexiones debemos aclarar que la versión hebrea de Proverbios omite la expresión “treinta dichos de los sabios”, y aún algunas versiones que utiliza la iglesia evangélica lo hacen también. En el caso de la versión Reina Valera 1960 solo menciona el número tres.

Sin embargo, la Nueva Versión Internacional y la Biblia Dios Habla Hoy mencionan o transcriben en su texto la frase “treinta dichos de los sabios o treinta consejos de los sabios.
Casi todas la Biblias de la iglesia católica siguen ese mismo procedimiento, lo que inequivocamente nos lleva a preguntarnos por qué razón pasa esto con el texto bíblico. La respuesta es complicada, pero existe y me propongo presetarselas para que podamos arrancar bien nuestro estudio.

En primer lugar diré que no existe de ningún modo intento o mala fe al presentarse este texto, en segundo lugar que hay una explicación lógica en esta determinación y en tercer lugar que comprender que las traducciones buscan siempre encontrar el mejor sentido del texto aun con los latentes riesgos de pasar de un texto de un idioma a otro.

Por qué algunas versiones han vertido treinta dichos en lugar de simplemente seguir “No te escrito conocimiento y excelentes consejos” como señala la Biblia hebrea, la razón de ello es que de los versos diecisiete al veinte encontramos anunciada una sección de dichos sabios y al contarlos encuentran treinta.

La segunda razón por la que algunas versiones traducen treinta dichos sabios es porque la frase que utiliza el texto hebreo es muy parecido a una expresión encontrada en documento egipcio llamado “La enseñanza de Amenemope” de origen egipcio, nación con la cual los hebreos tuvieron una relación de cuatroscientos años.

Ese documento fue escrito para que los egipcios contarán con un instrumento que les permitiera aprender de ética para bien vivir. Aquí cito uno de los pensamientos que se hallan en Amenemope:

“Si el pobre te debe mucho divídelo en tres partes: perdona dos y deja sólo una. Esto, ya verás, es lo mejor de esta vida; a partir de entonces dormirás bien y por la mañana todo te parecerá maravilloso; porque es mejor ser apreciado por amor al prójimo que tener riquezas almacenadas; mejor saborear el pan con buena conciencia que tener riquezas cargadas de reproches.”

Esa razón y el hecho de contabilizar treinta temas relacionados con la vida comunitaria, hacen que las versiones viertan como treinta dichos de los sabios y nosotros seguiremos esa forma de estudio, recordando y sobre todo precisando que el libro de los Proverbios está lleno de consejos prácticos para bien vivir.

Antes de entrar con cada uno de esos desafíos revisaremos la introducción que hace el proverbista para presentar la treintena de recomendaciones para cada una de nuestras vidas. Se trata de sentencias sabias para la vida de cada uno de nosotros siempre necesitados de orientación.

Encontramos llamados de atención para tener cuidado con nuestro trato a los pobres, nuetra relación con el dinero, el licor, los malvados, el trabajo, el conocimiento y nuestra relación con nuestros enemigos, todo ello para asumir una conducta prudente en la que podamos obrar lo más conveniente.

El proverbista tiene en claro que los temas que aborda no son exahustivos, sino que los toma como un parte de muchas enseñanzas que necesitamos, pero las ubica en esta sección para facilitar su aprendizaje y sobre todo para ayudarnos recordarlas y ponerlas por obra.

Treinta desafíos éticos dichos por los sabios

A. La actitud correcta ante los dichos de los sabios

  1. Inclinar nuestros oídos
  2. Oír sus palabras
  3. Aplicarlas a nuestra vida
    B. La naturaleza de los dichos de los sabios
  4. Son deliciosas si las guardamos
  5. Son deliciosas si las declaramos
    C. Nos ayudan a confiar en Dios
  6. Para eso se nos dan a conocer
  7. Para eso están escritas

La pretención del libro de Proverbios es dotar de sabiduría a los jóvenes. La finalidad al recopilarlos y escribirlos es justamente hacerlos del conocimiento de todos, pero no es suficiente, se tiene que asumir una actitud ante ellos y por eso antes de leerlos hay una especia de llamado para hacerlo con la actitud correcta, conocer lo que son y saber su utilidad.

A. La actitud correcta ante los dichos de los sabios

No se puede aprender mucho en esta vida sobre cualquier materia, pero menos si se trata de lo que otros han dejado para bien vivir, si no se hace con la actitud correcta.

  1. Inclinar nuestros oídos

Se requiere una disposición absoluta. La frase “inclina tu oído” nos lleva a esa consideración. Se trata de deshacernos de toda clase de resistencia. De prescindir de nuestra propia opinión y dejar que los dichos de los sabios nos ayuden a transformar nuestro estilo de vida en cada esfera.

  1. Oír sus palabras

Esta frase parecida a la anterios nos lleva a pensar que debemos poner toda la atención posible a fin de que al conocer lo que se nos está diciendo o enseñando seamos capaces de comprender. Es un hecho innegable que lo que no se entiende bien tampoco se práctica bien.

  1. Aplicarlas a nuestra vida

Los treinta consejos sabios fueron recopilados para que nosotros podamos hacer de ellos nuestra práctica cotidiana. Tomarlos como eje de nuestra existencia y como referente.

B. La naturaleza de los dichos de los sabios

Son deliciosos los dichos de los sabios. En apariencia los consejos resultan odiosos porque nos desagrada la corrección, pero una vez atendidas las palabras de los hombres con sabiduría se disfruta siempre sus resultados. Por eso el proverbista dice que son deliciosos, una palabra cuyo significado nos remite a que son agradables.

  1. Son deliciosos si los guardamos

La palabra guardar signfica obedecer. Uno nunca disfrutará la palabra de Dios mientras no la pongamos por obra. La palabra del Señor fue revelada para nuestro beneficio no para padecer o sufrir, sino para consolarnos, para animarmos y ayudarnos a enfrentar los desafíos de esta vida.

  1. Son deliciosos si los afirmas

El verso dieciocho nos lleva a pensar que debemos afirmar sobre nuestros labios los dichos de los sabios. La frase implica procesarlos en nuestro corazón y luego declararlos, repetirlos, compartirlos y convertirlos en algo que sea parte de nuestra vida.

C. Nos ayuda a confiar en Dios

La finalidad de los dichos de los sabios es apoyarnos en lo que Dios ha dicho. No están diseñados para hacernos hombres presuntuosos o personas que son sabias para hacer sentir menos a los demás.

  1. Para eso se nos dan a conocer

Los dichos de los sabios fueron dados a conocer para aprender de ellos y tienen como finalidad que nosotros confiemos más en Dios que en nuestras habilidades o capacidades humanas.

  1. Para eso están escritas

Uno debe emocionarse al saber que el libro que tenemos en nuestras manos es el resultado del esfuerzo de muchos hombres y mujeres que preservaron lo que los seres humanos escribieron hace siglos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario