La Biblia dice en Cantares 8:6

“El agua de todos los mares no podría apagar el amor; tampoco los ríos podrían extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, burlas tan sólo recibiría.”

El autor del Cantar de los Cantares escribe su poético libro teniendo en mente que el amor entre el esposo y la esposa es el mejor canto que puede haber en este mundo. Una traducción al español de Shir-Hashirim, como se lee en hebreo el nombre del libro, sería el cantísimo, al igual que traducimos lugar santísimo de la frase Kodesh-Hakodashim. Pero cantísimo no lo usamos.

Pero el superlativo que comunica la frase nos ayuda a comprender que estamos hablando, en el caso del Cantar de los Cantares, de algo inmenso, enorme, desmesurado o gigantesco y eso es lo que representa el amor entre un hombre y una mujer que es el tema esencial del libro escrito por Salomón. El amor que se pueden profesar exclusivamente el esposo y la esposa.

Salomón fue un observador de la existencia humana. Sus proverbios y su Eclesiastés nos muestran un agudo pensador sobre la conducta de hombres y mujeres, pero también de las grandes contradicciones que hay en este mundo. El autor de la frase vanidad de vanidades, otro superlativo, que muestra la desesperación por encontrar sentido a la vida, nos dice que el antídoto a esa incertidumbre la encontramos en el amor.

Pero no cualquier clase de amor, sino aquel que no se extingue, sino el que es perpetuo. El amor que con el tiempo en lugar de decaer se intensifica. Que de la pasión inicial pasa al reposo exquisito de saber que se está con la persona indicada. Aquel en el que las miradas nunca pierden el brillo al mirar a nuestra amada esposa o nuestro amado esposo.

Aquel que sin lugar a dudas puede hacernos exclamar como Adán: Esta es carne de mi carne y hueso de mis huesos.

Pero sobre todo se trata de una clase de amor que es extremadamente valioso. Que no tiene precio porque su valor es incalculable porque desata en nosotros las emociones más profundas y nos hace comprometernos exclusivamente con ella, con él.

El tipo de amor que hace que nuestro corazón lata con más fuerza. Un amor que ni puede ser vendido ni rematado porque su valor sobrepasa las riquezas más excelsas y que por esa razón se cuida, se protege, se procura.

El amor del que habla Salomón en el Cantar de los Cantares es el que ha inspirado a poetas y escritores para escribir, por ejemplo “no muero de amor, sino de ti” o “puedo escribir los versos más tristes esta noche” o: “Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba yo.”

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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