Eclesiastés 10: 1

Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado cómo sabio y honorable.

Introducción

La mejor manera de comprender este verso es mediante el punto en la hoja blanca. Me explico: Cuenta que cierto día un profesor universitario se paró frente a sus alumnos con una hoja en blanco a la que antes de ponerla ante ellos le puso un punto negro en el centro. A todos les preguntó, entonces, qué veían en esa hoja blanca.

La respuesta fue unánime: ¡Vemos un punto negro en medio de una hoja blanca!, externaron casi en coro. El profesor les preguntó de inmediato que si no habían podido ver una superficie blanca con un punto. Al final de cuentas el punto negro era más pequeño que toda la hoja blanca.

Con esa ilustración quiero comenzar el estudio que hoy nos presenta Salomón con este proverbio con el comienza el capítulo diez del libro de Eclesiastés para reflexionar el costo que trae consigo “una pequeña locura”, “una tontería”, “una pequeña necedad” o “una pizca de necedad”, como traducen algunas versiones la frase “pequeña locura”.

El predicador está recurriendo a un ejemplo muy sencillo, pero a la vez muy claro para precisar lo que sucede en esta vida cuando una persona honorable, intachable, sabia o con una reputación por encima del común de los hombres comete un acción impropia de sus condición de persona madura.

Las personas jamás dejarán de juzgarla por ese hecho y olvidarán todo lo bueno o todas aquellas acciones benéficas que haya hecho en el pasado. Se enfocarán exclusivamente en el error que cometió. Hemos de precisar que hay una diferencia entre una equivocación sin efectos jurídicos y una que amerita una sanción penal.

Salomón nos está advirtiendo de lo que ocurre cuando una persona con una reputación afamada incurre en una acción propia de una persona inmadura o irresponsable, la opinión pública de un pueblo, una ciudad, un estado o una nación lo marca para siempre y aunque enmiende y no vuelva a cometer nunca más esa pequeña locura ha quedado señalado.

El Predicador nos este previendo para cuidar nuestra fama pública, para proteger con candados nuestra reputación y para resguardar firmemente nuestro honor y dignidad para no dejar que cualquiera lo pisotee o que lo ningunee por el solo hecho de haber tropezado en una ocasión.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque un solo error lo puede marcar para siempre

A. Como una mosca muerta apestan y echan a perder un perfume
B. Como un sabio y honorable que puede ser considerado necio

La frase pequeña locura, tontería o pizca de necedad procede de la raíz hebrea “zakal” que la versión Reina Valera traduce como “necedad”, “locura” y “desvaríos”. Y justamente la mejor traducción que nos sirve para comprender el sentido de la idea que Salomón nos quiere comunicar es justamente ésta última: desvariar.

La expresión “desvarío” tiene dos usos en nuestro español. La primera es una definición eminentemente médica porque se trata de un estado de enfermedad mental que lleva a las personas a decir o hacer cosas incoherentes y sufrir alucinaciones y la segunda es “decir o hacer disparates o cosas insensatas o carentes de sentido común.”

El Predicador nos está llevando a reflexionar sobre lo que le ocurre a una persona que siempre ha tenido una conducta intachable y de pronto por alguna razón desconocida cae en una acción inesperada o definitivamente propia de un necio o insensato y a partir de allí su fama pública se ve manchada.

Suele ocurrirle por igual a hombres y mujeres. Un hombre puede ser un profesionista intachable, pero de pronto, incurre en una indiscreción con un cliente o paciente y se da a conocer y su reputación sufre una grave afectación porque la gente lo recuerda siempre. O una madre que por un momento olvida sus responsabilidades y es acusada de negligente.

Quiero hacer una aclaración en este punto. No estamos hablando de un delito porque un delito implica sanciones que van desde multas y reparación del daño hasta la cárcel, estamos hablando de acciones que tienen que ver más con conductas inapropiadas que faltan a la moral y las buenas costumbres.

Estamos hablando de aquellas acciones que si bien no ameritan una castigo penal, si hacen ver mal a la persona que lo ejecuta sobre todo, si esa persona ha tenido un estilo de vida ajustado a la sensatez que se espera por su edad, por su responsabilidad o por lo que conoce de la vida.

A. Como una mosca muerta apestan y echan a perder un perfume

Los perfumes son el mejor invento de los hombres para el sentido del olfato. Algunos de ellos tiene la capacidad de transportarnos y hacer experimentar tal clase de placer que su diseño parece hecho por manos fuera de este planeta. Un perfume siempre será un regalo exquisito.

Salomón usa ese ejemplo para decirnos que el bello y agradable olor de un perfume se puede echar a peder si cae sobre él una mosca muerta, pero no solo lo puede perjudicar, sino lo puede convertir en justamente lo que nadie puede creer que tenga un perfume: mal olor.

Quiero poner un ejemplo de lo que puede suceder cuando una persona comete una clase de acto que lo desdibuja.

Hace algunos años en México una cantante y actriz llamada Lucero Hogaza que comenzó su carrera artística antes de cumplir los diez años y que fue el rostro del del Teletón mexicano que recauda cada año recursos económicos para los niños con discapacidad tuvo un desencuentro con los medios de comunicación.

Durante la develación de una placa por las 100 representaciones de una obra teatral, su guarda espalda desenfundó su pistola para amedrentar a los reporteros que habían acudido a ese evento y al día siguiente cuando se citó a una conferencia de prensa en la que todos pensaban que ella pediría una disculpa, mostró su molestía y defendió a su empleado.

Treinta años de carrera artística se fueron a la zanja porque si bien ella no había cometido ese delito, se esperaba más mesurada, pero se notó molesta y al siguiente año no apareció en la colecta nacional del Teletón y a partir de allí se olvidó su carrera artística y se centró en el desaguisado de su guardaespalda.

B. Como un sabio y honorable que puede ser considerado necio

A lo largo de la historia podemos encontrar muchos ejemplos de hombres y mujeres que siendo muy sabios, cayeron en terribles errores que cambiaron para siempre la forma en que eran percibidos.

Un caso reciente, protagonizado por Bernard Madoff nos da cuenta de esto que Salomón quiere enseñarnos.

Madoff era un asesor financiero, altamente respetado y admirado por su astucia para las inversiones en Wall Street, al grado de que muchos de los ricos de Estados Unidos confiaron sus fortunas y bienes en las manos de este hombre. Durante décadas sostuvo un sistema piramidal fraudulento que alcanzó los 64 800 millones de dólares en perdidas.

En 2008 toda la buena reputación construida en toda una vida se vino abajo. Y las consecuencias de sus actos fueron devastadoras para miles de familias, incluyendo la suya.

El proverbista escribe: así una pequeña locura puede extraviar al que es estimado como sabio y honorable (paráfrasis mía).

Un solo error puede cambiar y marcar la vida de una persona para siempre.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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