La Biblia dice en Santiago 3: 13-16

13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. 14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

Introducción

La sabiduría es un tema recurrente en la Biblia. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo nos habla de ella. La sabiduría de la Escritura contrasta grandemente con la sabiduría humana. Generalmente las personas piensan que una persona sabia es aquella que tiene mucho conocimiento. 

En parte es verdad, pero no siempre una persona con mucho conocimiento es sabia porque la sabiduría bíblica de ningún modo tiene que ver solo con almacenar grandes cantidades de información en la mente. En realidad la sabiduría de la palabra de Dios tiene que ver más con la vida práctica. 

Y ese es el planteamiento que Santiago hace luego de hablar de la lengua. Santiago nos va a llevar a través de la pregunta ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? A ese asunto que demuestra la fe de una persona. Un creyente o alguien que dice que confía en Dios se caracteriza por conducirse con sabiduría y entendimiento. 

Un hombre sabio o una mujer sabia es aquella que vive en sabia mansedumbre. La palabra griega para sabiduría es “sofía” que se relaciona con el conocimiento y entendimiento estrechamente ligado a la vida práctica de las personas. Una manera de demostrar que uno es sabio es por la buena conducta o acciones nobles. 

El autor de la carta dice que los creyentes deben mostrarse en sabia mansedumbre. La palabra mansedumbre se traduce como fuerza bajo control. El sabio es aquel que domina sus impulsos. Que refrena, como un caballo, toda su “fuerza” con la que puede hacer daño a quien lo rodea. 

Se trata de uno de los temas que a Santiago le interesa porque ya nos ha hablado del mismo en el primer capítulo cuando dijo que si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios, el cual da abundantemente a todos y sin reproche. Pero en los versos que ahora meditaremos el enfoque es en distinguir bien cuando alguien tiene sabiduría celestial y cuando es humana. 

Una fe práctica para una vida práctica

Nos aleja de la sabiduría terrenal

A) Que no erradica los celos y la contienda

B) Que es animal y diabólica 

C) Que perturba y pervierte

Santiago no tiene empacho en decir con toda claridad que las personas pueden tener una sabiduría que no es del cielo. Terrenal le llama para enfatizar su carácter meramente humano, pero que puede confundir a quien piensa que tiene aquella sabiduría que nace del cielo. 

Entre los congregantes de Santiago había hombres y mujeres que se ufanaban de ser sabios. A ellos les escribe para aclararles que en efecto pueden tener sabiduría, pero deben saber que es necesaria pasarla por un filtro para saber si en realidad viene del Señor o surge del adversario de nuestras almas. 

Para ello, hace un contraste entre la sabiduría que es terrenal y la que es celestial. Hoy nos ocuparemos de la primera y en el siguiente estudio de la segunda. 

A) Que no erradica los celos y la contienda

Santiago dice categórico que si en el corazón de los creyentes hay celos y contienda, su sabiduría es terrenal. Una persona sabia no puede dejarse arrastrar por estos dos malos hábitos que vamos a estudiar para comprender de que se tratan y así saber si lo que en realidad tenemos es una sabiduría humana. 

La palabra “celos” procede de la raía griega “zeloz” que tiene dos significados, uno positivo y otro negativo. El primero se traduce como fervor hacia Dios. La frase tiene celo de Dios es su mejor expresión. Una persona celosa de las cosas de Dios es fervorosa o ferviente. Pero en el sentido negativo, que es el que le da Santiago, quiere decir alguien con envidia.

Literalmente la palabra “zeloz” significa “lo suficientemente caliente como para hervir”, es decir el celoso es el que muestra sus emociones negativas de inmediato, particularmente aquellas en las que expresa su desagrado con una persona por el solo hecho de tener o ser alguien distinto a lo que él espera. 

El celoso rivaliza con todos, de allí que en ocasiones se traduzca como celos, una emoción que nace de nuestra naturaleza caída y que tiene como fin casi siempre inconformarnos con alguien o con algo. 

La palabra “contención o contienda” procede de la raíz griega “eritheia” que se traduce como “disputa”. La sabiduría que es terrenal en realidad tiene como característica que disputa o pelea con los demás y provoca o vuelve a las personas en seres facciosos, es decir personas con fuertes tendencias a pelearse con todos. 

B) Que es animal y diabólica 

En realidad Santiago dice que la sabiduría que no viene del cielo es terrenal para decir que es netamente humana, pero también agrega que es animal y diabólica, dos términos sumamente fuertes para referirse a esa clase de actividad y que es un llamado de alerta ante los creyentes que iban a leer su carta. 

La palabra “animal” que usa el autor de la carta  procede de la raíz griega “psuchikos” que tiene dos traducciones: natural y sensual. Esa clase de sabiduría la puede tener cualquier clase de persona o el hombre natural, no redimido. La poseen todos los que se dejan llevar por sus sentidos, aquellos que son sensuales, pues. 

Esta clase de sabiduría no tiene ninguna utilidad porque es incapaz de hacer que el hombre cambie o se transforme. 

Luego dice que es diabólica. Para la palabra diabólica el griego utiliza la expresión “daimoniódés”, palabra que se utiliza solo en este verso que estamos estudiando y que quiere decir parecido o influenciado por un demonio. La sabiduría humana o terrenal en realidad tiene como origen el mal. 

No hay ninguna razón para pensar que una persona sabia desde el punto de vista humano o terrenal tiene de que ufanarse porque en realidad su sabiduría está influenciada por el mismo infierno.

C) Que perturba y pervierte

Los resultados de esta sabiduría salta a la vista porque perturban y pervierten. Es decir sus resultados son tristemente corrompidos. Santiago lo plantea así en el verso dieciséis: 

Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

La palabra perturbación se origina en la palabra griega: akatastasia que se traduce como perturbación, agitación, revolución, casi anarquía, primero en la esfera política y, por tanto, en la moral. Algunos la traducen como inestabilidad. 

Y la palabra “perversa” se origina del término “phaulos” que se traduce como malvado. La sabiduria terrenal solo produce malvados y una fe práctica para una vida práctica nos aleja de esa clase de sabiduría. 

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