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Una fe práctica para una vida práctica nos ayuda a resistir las pruebas

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La Biblia dice en Santiago 1:

2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Introducción

La primera lección sobre una fe práctica para una vida práctica que nos da Santiago son las pruebas. Algunas versiones de la Biblia traduce la palabra pruebas como problemas o dificultades. La palabra griega para “prueba” surge de la raíz “perirasmos” que tiene dos usos en todo el Nuevo Testamento: tentación y experimento o prueba.

Precisamente en el libro de Santiago encontramos los dos usos. Nos referiremos ahora únicamente al segundo de ellos. Las pruebas son ejercicios para verificar el avance de un estudiante. Se presentan de tiempo en tiempo y en ocasiones hay toda una temporada de ellas. Se pone a prueba su conocimiento y debe salir airoso.

Santiago dice que una fe práctica para una vida práctia enfrentará pruebas. El plural es significativo. No será un prueba sino muchas. El creyente será puesto a prueba para perfeccionar su carácter. Cuando lleguen las adversidades o las dificultades nadie debe sentirse sorprendido. Ha llegado el momento de una valoración de la fe.

De hecho son el instrumento preferido por Dios para saber que hay en el corazón de cada uno de sus hijos. De ningún modo tienen como intención afectarnos o dañarnos y por eso es muy importante la actitud con la que las enfrentamos. Pensar que la ausencia de pruebas es sinónimo de verdadera cristiandad es algo equivocado.

Santiago tenía la clara intención de hacerle ver a sus lectores que los problemas o dificultades que llegan a sus vidas son una manera de saber o conocer el estado de salud de su fe. La verdadera fe va a ser probada, la fe nacida de la emoción no tiene razón de ser evaluada porque simplemente no existe.

Los lectores a los que escribe Santiago son judíos que vivían tiempos muy dificiles. Se habían alejado del judaísmo y habían abrazado la fe en Jesucristo y ese paso fundamental en la vida de ellos, les acarreó además de dificultades familiares, también confrontaciones ya no solo con la nación judía, sino también con el imperio romano.

A ellos, que tenían que enfrentar una serie de situaciones que los ponían en una posición problemática les escribe para enseñarles que es lo que se espera de un creyente cuando las adversidades se plantan frente a su vida.

Una fe práctica para una vida práctica

I. Nos ayuda a resistir las pruebas

A. Con mucha alegría
B. Aunque sean diversas
C. Para aprender paciencia
D. Para madurar

A. Con mucha alegría

Los primero que les pide Santiago a sus lectores es que cuando esten en diferentes pruebas y adversidades, se sientan y experimenten mucha alegría. El autor dice que deben tener sumo gozo. La expresión “tengan” procede de la raíz griega “hégeomai” que se traduce como pensamiento principal.

Las pruebas deben pasar en primerísimo lugar por nuestra mente y deben colocarse en un lugar adecuado. Cuando digo que se deben colocar en un lugar adecuado es que al llegar a nuestra vida, nuestra mente las debe procesar con la idea de que son formas o manera de alegrarnos.

Una prueba, dice Santiago, debe “tenerse” o “considerarse” como un motivo de alegría y no un motivo de tristeza. De allí el termino “hégeomai”. La palabra tiene la connotació de alguien que va adelante y también como alguien que gobierna o dirige o si se quiere que es el líder.

Antes de pensar que las pruebas han llegado a nuestra vida para ensombrecerla, debemos tener en nuestra mente muy claro que son en realidad para sentirnos muy contentos. La frase “sumo gozo” connota la idea de una alegría desbordada. De hecho la palabra “sumo” procede de la palabra pantas, cuya raíz es “pás” y que quiere decir todo o totalidad.

Cuando la epístola que estamos estudiando dice que debemos tener sumo gozo, quiere decir que debemo estar completamente alegres, es decir, no debemos dejar una sola rendija abierta para que la tristeza o el desanimo toque a nuestra puerta cuando estamos en medio de un prueba.

La palabra gozo que usa Santiago procede de la raíz griega “chara” que significa tanto gozo como favor. De hecho de esa misma raíz procede la palabra gracia o favor, lo que quiere decir que la alegría que debemos experimentar obedece a que Dios nos ha considerado dignos de una prueba.

Suena disparatado, pero a lo largo de la Escritura encontramos hombres y mujeres que fueron probados en su fe y jamás renegaron del Señor por más dificil que fue su contrariedad, como Abraham que fue probado pidiéndole su hijo Isaac.

B. Aunque sean diversas

La palabra “diversas” que usa la versión Reina Valera 1960 procede de la raíz griega “poikilos” y se utilizaba en tiempos del Nuevo Testamento como “muchos colores”. La idea que comunicaba la expresión era de algo con múltiples o variadas características de personas u objetos.

Santiago está diciendo que el creyente padecerá o pasará las múltiples y diversas adversidades. Como un campo donde se pueden apreciar todos los colores que hay en la naturaleza. Así vendrán a la vida de los creyentes situaciones que de pronto llenarán de colores su vida.

En algunas ocasiones aparecerán de uno en uno, pero en otras vendrán abigarrados o todos juntos como si se tratara de una cascada de problemas y más problemas y es entonces que el hijo de Dios debe estar alerta para saber que ellas forman parte de un propósito divino y por tal motivo deben traer alegría y no tristeza.

El mejor ejemplo de esta clase de circunstancias es José, quien odiado por sus hermanos fue vendido como esclavo a Egipto. Allí fue comprado por Potifar un general egipcio que lo puso al frente de todos sus negocios, pero acosado por su mujer terminó en la cárcel donde inteprentó los sueños del copero y panadero del Faraón, pero ni así logró salir de allí.

De ser el hijo predilecto de su padre, amado y consentido, pasó a ser un preso en un cárcel inhóspita que lo llevó de un vida de privilegios a una condición extremadamente vulnerable, las pruebas fueron diversas.

C. Para aprender paciencia

Santiago dice en el verso tres de nuestro pasaje en estudio que 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Aquí la palabra prueba ya no es “peirasmos”, sino “dokimion”. El cambio de expresión radica esencialmente que dokimion es el resultado de una prueba, en otras palabras es una especie de una prueba superada y por eso cuando eso sucede, entonces el resultado de esa fe probada produce o provoca paciencia.

Aprobar nos lleva a tener paciencia. La palabra paciencia que se usa aquí procede de la raíz hebrea “hupomoné” que etimologicamente significa “puesto bajo presión” en otras palabra “resistente”, “firme” y “perseverante”. Las dificultades y problemas nos hacen resistentes como los metales.

Una persona cuya fe no es sometida a pruebas carece de resistencia. Es un creyente de cristal que a la menor dificultad se quiebra.

D. Para madurar

Las pruebas requieren resistencia. No admiten debilidad a fin de cumplir con su cometido. Así lo expresa Santiago cuando señala:

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Un examen de cien preguntas tiene que contestarse toda. Nadie puede pensar que con responder correctamente cuarenta preguntas sea aprobado aunque haya contestado todas ellas correctamente. De igual forma las pruebas que vienen a nuestra vida debemos de permitir que terminen sin alejarnos de Dios.

Hay personas que resisten un determinado tiempo, pero al cabo de algunos meses o años terminan por claudicar. Justamente para evitar esta situación Santiago escribe para que aprendamos a concluir nuestras pruebas y con ello seamos perfectos y cabales para que no nos falte nada.

Dice Santiago que resistir las pruebas hacen de nosotros hombres perfectos y cabales. La palabra perfectos procede de la raíz griega “teleios” que más que la idea de algo sin defecto tiene la connotación de una persona madura. Las pruebas nos hacen madurar, sin pruebas los creyentes serán siempre unos niños.

Pero también dice Santiago que seremos cabales si dejamos que las pruebas concluyan en nuestra vida. La palabra cabales tiene la idea de algo que esta completo. Un rompecabezas sin una pieza es un rompecabezas incompleto que deja una sensación de que falta algo y por lo tanto no se ha logrado alcanzar el objetivo.

El creyente que resiste las pruebas acompleta su existencia y presenta madurez en su vida cristiana. La frase con la que termina este verso dice “sin que os falte cosa alguna”, la palabra griega para esta frase es leipó y quiere decir quedarse atrás. Las pruebas hacen de nosotros personas maduras y completas y nos permiten avanzar y no quedarnos atrás.

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