La Biblia dice en Santiago 4: 4

!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Introducción

Santiago recupera para el cristianismo del primer siglo a los profetas del Antiguo Testamento que señalaron una y otra vez la infidelidad de pueblo de Israel comparándolo como una mujer casada que engañaba a su esposo. El adulterio espiritual fue la principal denuncia de los varones que Dios envió a su pueblo.

El autor de la carta que estamos estudiando recurre a ellos para señalar la gravedad que está viviendo la iglesia del primer siglo, donde hay envidias, malos deseos, codicia, pleitos y riñas y toda clase de enfrentamientos que convertían a la iglesia en un lugar muy parecido al mundo y eso era inaceptable.

En ese contexto, Santiago llama a los creyentes “almas adúlteras” que quiere decir infieles, traidores y desleales al Señor porque han olvidado su compromiso con Dios y se han convertido en amigos del mundo. El mundo los ha absorbido de tal manera que instalaron en la iglesia las costumbres, hábitos y conductas que se suscitan en las sociedades.

El escritor de la carta ni exagera, ni es rudo, al contrario, busca por todas las formas posibles hacerles ver lo insostenible que resulta vivir para Dios y al mismo tiempo vivir para el mundo. Es incompatible que los creyentes tengan un pie en la iglesia y a la vez tengan otro en el mundo.

A eso le llama adulterio y los creyentes de ascendencia judía sabían perfectamente a qué se refería, sobre todo conociendo la historia del profeta Oseas que se casó con una prostituta con la que tuvo hijos, pero que lo engañó y de esa manera ejemplificar claramente la condición infiel del pueblo de Israel.

Santiago los va a llevar a dos consideraciones que ellos necesitan conocer para saber qué es lo que sucede cuando una persona es una alma adúltera. Lo hará de tal manera que quedará muy en claro la delicada posición en la que caen los creyentes que incurren en esta clase de desviación en su vida.

Una fe práctica para una vida práctica

Produce fidelidad a toda prueba

A. Para no traicionar a Dios
B. Para no hacernos amigos del mundo
C. Para no hacernos enemigos de Dios

La infidelidad de Israel les provocó muchos sufrimientos y sin sabores. La prueba más clara de esta afirmación la encontramos en el libro de los Jueces que nos ofrece la opresión que vivieron los judíos del tiempo posterior de Josué, que cuando pecaban eran asediados y conquistados por sus enemigos.

La iglesia del tiempo de Santiago estaba en gran riesgo porque habían dejado que las costumbres mundanas se instalaran entre sus congregantes y el resultado era visible: pleitos, codicias engañosas y hasta guerras entre ellos mismos. Debían corregir de inmediato esa situación.

A. Para no traicionar a Dios

La vida espiritual desde casi siempre ha sido comparada como la relación entre un esposo y una esposa. En el Antiguo Testamento Israel fue la novia o esposa y Dios, el esposo. En en Nuevo Testamento la iglesia es la esposa y Cristo el esposo, según nos describe Pablo en la carta a los Efesios.

En esa perspectiva, Santiago nos lleva a pensar en que los creyentes deben fidelidad a Dios como una esposa debe fidelidad a su marido. Y en la vida cristiana una fe práctica para una vida práctica necesariamente nos debe ayudar a no traicionar o ser desleales con Cristo.

Si desde el punto de vista moral una persona que engaña a su esposa o engaña a su esposo es repulsiva, así también resulta triste y lamentable cuando un creyente abiertamente le es infiel al Creador y puede resultar muy complicado para su vida porque se coloca en una posición peligrosa.

B. Para no hacernos amigos del mundo

El creyente consciente o inconscientemente se puede convertir en amigo del mundo. ¿Qué quiso decir Santiago con eso de ser “amigo del mundo”? La palabra “amistad” es la única vez que aparece en este verso en todo el Nuevo Testamento. Un amigo es una persona que no traiciona, ni es desleal.

El que es amigo del mundo es una persona que no abandona todo lo que ese lugar ofrece, aun cuando sea dañino para él. El apóstol Juan nos dice claramente que es lo que se puede encontrar en el mundo.

En 1ª de Juan 2:15-17 encontramos lo que el mundo ofrece:

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

El que es amigo del mundo vive en los deseos de la carne, esta sujeto a los deseos de la carne y se siente extremadamente orgulloso de sus posesiones, pero todo ello no nace del Padre sino del mundo y quien tiene una amistad con el sistema de valores que tienen todas las sociedades vive sujeto a ella.

C. Para no hacernos enemigos de Dios

La persona que vive como amigo del mundo automáticamente se convierte en enemigo de Dios, una condición sumamente peligrosa porque los enemigos de Dios a lo largo de toda la Escritura siempre terminan mal. Puede ser que por momentos parezcan invencibles, pero tarde o temprano caerán estrepitosamente.

En la vida espiritual solo puede haber amigos del mundo y enemigos de Dios o a la inversa amigos de Dios y enemigos del mundo. Cada creyente debe escoger y todos deberíamos escoger hacernos amigos de Dios porque quienes han tomado esa decisión viven con la certeza de que ante cualquier adversidad Dios sale a favor de ellos.

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