La Biblia dice en Proverbios 18:1

“Su deseo busca el que se desvía, se entremete en todo negocio.”

La Tanaj hebrea traduce este verso de la siguiente forma: “El que se desvía (de la rectitud) sigue sus propios deseos burlándose de la sensatez y de la sabiduría.” De esta forma queda más clara la idea que Salomón, el autor de los Proverbios quiere comunicar a sus lectores en ese importante libro de sabiduría.

La palabra Tanaj es un acróstico que reune las tres secciones del Antiguo Testamento de los judíos: T de Torá o Ley, Na de Navim o profetas y J que en realidad debería se k de ketubim o Escritos. Tora, Profetas y Escritos son los tres grandes apartados en que esta dividido lo que los cristianos conocemos como Antiguo Testamento.

Proverbios señala una verdad importante cuando vemos que una persona que rompe con su vida virtuosa. Es un hecho que hay personas que después de vivir bajo estándares de ética y moral basadas en la Escritura deciden dejarla a un lado provocando interrogantes en quienes los vieron o conocieron viviendo ajustados a las buenas costumbre o valores.

Salomón dice que las personas que deciden dejar atrás sus creencias lo hacen en realidad porque han caído en sus propios deseos. Han sido seducidos por sus impulsos, les ha ganado la pasión y han quedado presos en sus concupiscencia y por ellos han roto con su promesa de vivir bajo los designios del Señor.

El resultado de esta decisión produce irremediablemente que las peronas se burlen de la sensatez y la sabiduría y en consecuencia se entrometan en todo negocio, no acepten ninguna clase de consejo y finalmente pierdan el sentido común lo que trae como consecuencia lógica ruina y desgracia a sus vidas.

Salomón sabe que una vida sin referentes morales o sin dirección divina va con toda seguridad y muy rápidamente a la destrucción porque generalmente los deseos son solo una especie de espejismo que engaña y tramposamente les hace pensar que la pasarán mejor si disfrutan un poco más de la vida.

Relajar o de plano vivir bajo el imperio de nuestro sentidos nunca nos traerá ninguna clase de bien porque nos atrapa en una existencia donde solo lo placentero tiene valor, mientras que el sufrimiento o la disciplina parecen tan ajenas a lo que queremos en esta vida, pero al final de cuentas es la forma en que Dios nos trata en ocasiones.

Dejar la senda del Señor irremediablemente nos llevará al fracaso

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