La Biblia dice en Apocalipsis 1:19

“Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después.”

Cuando Juan escribe el libro de la Revelación de Jesucristo, como también se conoce al último libro de la Biblia, estaba desterrado en la isla de Patmos, a donde había sido enviado por ser considerado un preso de conciencia, es decir un reo sin culpa de algún delito que pudiera justificar su encarcelamiento, pero que socialmente resultaba peligroso para el imperio romano.

El contexto histórico de ese volumen de la Escritura es justamente de una gran persecución sobre la iglesia cristiana. La intolerancia que siempre había enfrentado el cuerpo de Cristo desde su fundación en Jerusalén se recrudeció a finales del primer siglo que fue cuando Juan obedeció a Dios y escribió ese inquietante libro.

La iglesia primitiva enfrentó grandes desafíos: fue perseguida, hostigada y muchos mártires padecieron la muerte por conservar su fe y negarse a dejar sus profundas convicciones cristianas y entonces Dios le pidió a Juan escribir dos cosas que había visto: las que en ese tiempo sucedía y las que iba a suceder después.

Apocalipsis o Revelación es un manual que la iglesia recibió para saber qué es lo que se debe hacer frente a un mundo hostil que no solamente se ha olvidado de Dios y le da la espalda, sino que persigue y confronta a quienes anuncian y hablan del Creador, pensando que de esa manera podrán detener la verdad.

En ese libro encontramos no solo las directrices a seguir ante la creciente maldad del mundo, sino también el ánimo y aliento para enfrentar una realidad que nos rebasa con creces porque en los postreros días veremos la peor versión de la humanidad sobre este mundo: hombres amadores de sí mismos, ávaros, blasfemos, sin afecto natural.

Nos queda claro que antes del regreso de Cristo vendrán días como los de Noé cuando la corrupción moral y violencia llenaron el mundo y esa generación tuvo que desaparecer porque su conducta fue infame e incompatible con las demandas morales que Dios ha establecido para este mundo.

El libro de Apocalipsis nos sirve, entonces, para recordarnos una y otra vez que este mundo nunca será nuestro hogar. Que la maldad se acrecentará y que será destruida, pero no por ser humano alguno, sino por Dios que es el único que tiene el poder para combatirlo y derrotarlo completamente.

Juan nos legó un libro que nos hace confiar en la victoria aplastante del Señor para que, mientras peregrinemos en este mundo, que muchas veces nos perseguirá, confiemos en el triunfo inobjetable del Señor.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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