Para recordarnos nuestra procedencia
I. Una procedencia relacionada con el campo
II. Una procedencia relacionada con el polvo de la tierra

Proverbios 8: 26

No había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo.

Introducción

La Sabiduría ha relatado su presencia antes de la creación de los mares y ríos -el agua salada y el agua dulce-, nos ha dicho también que estuvo antes de montañas y colinas, y ahora se presta para precisar que también es anterior a la tierra habitada junto con sus camposo y el polvo del mundo, el polvo del que fue tomado el hombre.

La sabiduría presenció cuando se decidió que el hombre sería formado del polvo de la tierra, una determinación que le daría una relación perfecta con la naturaleza. El hombre, según leemos en el relatao de Génesis fue tomado del barro terrenal para ser creado por Dios.

Nacimos de la tierra y regresamos a la tierra cuando morimos. Esa es una realidad que el libro de Proverbios nos lleva a reflexionar en este verso que nos enseña que la Sabiduría estuvo allí cuando Dios decidió que la tierra sería la habitación de la humanidad.

Pero también determinó que el hombre sería formado del polvo de la tierra. Esa decisión nos deja en claro que la Sabiduría sabe perfectamente de donde procede el ser humano. Conoce perfectamente su condición, su naturaleza y sobre todo su constitución.

Quien mejor nos conoce sabe mejor que nadie lo que necesitamos para transitar correctamente esta vida.

I. Una procedencia relacionada con el campo

La palabra tierra que usa este texto procede del vocablo hebreo “erets” que literalmente significa “tierra habitada”. El ser humano fue plantado en un espacio en el que podría subsistir. No se le dejó en un lugar donde no pudiera encontrar su modo de subsistencia.

La palabra “campos” que usa la RV60 procede del vocablo hebreo “chuts” y literalmente significa afuera o exterior. Algunos en lugar de campos lo traducen como hierba para diferenciarla claramente de la tierra ya que es lo que está fuera de ella.
La tierra no es solamente la que nuestros ojos ven en la superficie, sino todo lo que hay debajo de ella. Lo que alcanzamos a ver es lo que está fuera de ella y es lo que algunos traducen como hierba o campo, con quien tenemos una relación sumamente estrecha, más allá de lo que imaginamos.

II. Una procedencia relacionada con el polvo de la tierra

La frase el principio del polvo de la tierra se traduce de diferentes maneras en otras versiones en español: el principio del polvo del mundo, el polvo primero del mundo, el polvo primordial del mundo y los primeros terrones del mundo.

Estas traducciones nos plantean una verdad impactante porque la palabra principio no es bereshit, sino rosha, que se traduce como nuevo, líder o cumbre, es decir, algo que tiene un lugar preponderante. Eso quiere decir que la sabiduría estuvo presente cuando ese polvo fue creado para diseñar al hombre.

La palabra polvo procede del vocablo “aphar” y es la misma que se utiliza en Génesis 2: 7 que dice: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

El hombre surgió del polvo de la tierra, siguiendo lo que nos dice Proverbios nació del polvo primordial. El polvo del que estamos hablando no es el que se acumula en puertas o ventanas y que se tiene que limpiar, sino algo más profundo, algo que está en la corteza terrestre.

Leave a Reply