La Biblia dice en Colosenses 1:3-8

3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, 5 a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, 6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, 7 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, 8 quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.

Introducción 

Pablo se refiere al cambio que han tenido los habitantes de Colosenses que creyeron en Cristo señalando el evangelio o buenas nuevas como se traduce la palabra griega evangelio al que denomina claramente como el mensaje verdadero o la palabra verdadera que oyeron y aceptaron para sus vidas. 

Y esta es la denominación o característica que Pablo le da a la predicación que llegó a esa ciudad en el primer siglo de la era cristiana: un mensaje verdadero o una palabra de verdad o en términos sencillos la verdad, un concepto que tanto para la cosmovisión grecorromana como judía tenía connotaciones muy particulares. 

Esencialmente Pablo sostiene que el mensaje de Jesús es la verdad. El vocablo verdad procede de la raíz griega “alétheia” que literalmente significa fiel al hecho por eso es que los griegos preferían llamarle “realidad” porque se distinguía claramente de lo que se decía con los labios ante la abrumadora realidad frente a la ilusión. 

La palabra verdad desde el punto de vista del vocablo griego se funda o basa en los hechos. El término significa ‘aquello que no está oculto, aquello que es evidente’, lo que ‘es verdadero’. En cierto sentido, la expresión nos lleva al concepto de algo que por su misma naturaleza o condición es irrefutable. Por ejemplo, el sol brilla. 

La verdad, decía Platón, es decir las cosas como son y si no se dicen como son, entonces, estamos mintiendo. Aristóteles, en cambio, expresaba que la verdad era todo aquello que se podía demostrar. Es decir si digo que el hombre es blanco y en efecto es blanco estoy siendo veraz, si es de color, no estoy siendo verdadero.

Y Pablo le dice a los Colosenses que el mensaje que ellos recibieron es un mensaje con la verdad o un mensaje de verdad o verdadero, es decir, el cristianismo no es una ilusión. Se trata de una afirmación que nos permite confiar totalmente en sus principios y enseñanzas porque no es una especulación o teoría, no son suposiciones, ni mitos, sino la verdad.

En el mundo a lo largo de la historia hemos encontrado cientos de ideas que se han tomado como verdad y han delineado la ideología de muchas generaciones. Cuando Galileo Galilei afirmó que la tierra era redonda y no plana, lo acusaron de hereje en el catolicismo porque por muchos años la idea prevaleciente era que la tierra era plana. 

Por muchos años, la teoría económica del comunismo o socialismo permeó la mente de millones de seres que pensaron y creyeron que ese sistema político-económico podría hacer que las masas pudiera vivir con los mínimos vitales de desarrollo, pero al cabo de uno cinco décadas el intento de países justos e iguales para todos fracasó. 

Así podemos repasar la historia de la humanidad y encontrar que una y otra vez sus paradigmas cambian. Que la forma de percibir la realidad se transforma de forma y no de fondo porque a un fracaso ideológico viene una nueva forma de pensar, aunque eso no sea real ni tenga sustento lógico y en consecuencia sea una mentira.

Que diferencia del mensaje de Cristo que no ha cambiado, que se mantiene vigente y que no se modifica ni se modificará. La Escritura tal como fue revelada hace miles de años mantiene inmutable su mensaje: La fe es indispensable para acercarse a Dios, creer que Jesús vino al mundo, murió y resucitó es la base de nuestra certeza. 

Pero es mensaje además de ser el mismo de siempre tiene aspectos que lo hacen vigente y vivo de tal manera que podemos y debemos confiar en esa predicación simple, pero a la vez profunda, sencilla, pero también rigurosa para la razón que hace del mensaje algo sumamente veraz. 

Serie: La suficiencia de Cristo en un mundo insatisfecho

Porque su mensaje es verdad

  1. Una verdad que transforma
  2. Una verdad que produce
  3. Una verdad que tiene ejemplos
  1. Una verdad que transforma

El mensaje de Jesús es verdadero porque transforma a las personas que lo reciben. Ese argumento debería de ser suficiente para entender y aceptar la veracidad de la predicación de Cristo Jesús: una persona que lo escucha y lo vive cambia radical y positivamente en cualquier parte del mundo. 

Los Colosenses fueron y son ejemplo de esa verdad. Ellos eran mayoritariamente gentiles, pero al recibir el evangelio de Jesús, que Pablo denomina el mensaje de la verdad o la predicación verdadera ocurrieron tres cosas con ellos:

  • Pusieron su fe en Jesús

Para ellos, Jesús era un desconocido, pero creyeron la predicación que muy probablemente les llevó Epafras y depositaron su confianza y seguridad en desconocido maestro que les mostró un camino distinto al que hasta entonces ellos habían conocido y abrazaron de tal manera la fe que el apóstol Pablo se los reconoce.

  • Amaron a sus hermanos en Cristo

La mejor manera de saber que una persona ha cambiado es porque ama. El amor es la demostración fehaciente de que un hombre y una mujer ha sido transformado. Cualquier ideología, pensamiento, teoría que pueda probar sus efectos en una persona debe considerársele seriamente. En el caso del cristianismo la verdad transforma.

  • Se llenaron de esperanza

Ante la realidad imperante en este mundo muchas personas han tratado de buscar una escapatoria que les permita no ahogarse en la desesperación y angustia al ver tanta maldad e injusticia, pero han fracasado y sucumbido ante la aplastante realidad. El cristianismo ofrece una esperanza clara y cierta. Una persona transformada tiene una esperanza real.

  1. Una verdad que produce

Es tan importante tener una verdad que dirija y oriente nuestras vidas porque es a través de conocer la realidad como las personas serán fructíferas o productivas en esta vida, tanto en el plano estrictamente material, pero también en el plano espiritual que es tan necesario para no vivir sin expectativas. 

  • Produce fruto

Una de las características de una idea con veracidad o un pensamiento verdadero es que produce fruto. Esta es una de las expresiones que mucho usó Jesús y que Pablo reproduce en sus escritos para hacer notar que las personas que abrazan la fe en Cristo Jesús son personas que se vuelven productivas. Productivas en su carácter y en su quehacer cotidiano.

  • Produce crecimiento

Parece que dar fruto y crecer son lo mismo, pero no. La palabra fruto tiene más bien la idea de abundar, de reproducirse y multiplicarse, pero crecer es distinto. Crecer quiere decir hacerse más grande en tamaño. Evidentemente la expresión se refiere más al ámbito espiritual que al físico.

  1. Una verdad que tiene ejemplos

En los versos siete y ocho, Pablo menciona a Epafras y escribe: 7 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, 8 quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.

Poco sabemos de Epafras. Muy probablemente vivía en Colosas ya sea porque era oriundo de ese lugar o porque era avecindado de esa localidad, pero de lo que sí estamos ciertos es que él llevó el evangelio a ese lugar. Es mencionado en la carta a Filemón, un acaudalado creyente a quien Pablo escribió una carta personal. 

Pablo dice o hace dos referencias del carácter de este hombre: 

  • Consiervo amado

Era una servidor de la iglesia, un personaje que había entendido perfectamente el mensaje de verdad de Jesús, quienes querían seguir a Cristo debían renunciar a toda pretensión de grandeza y admitir que eran llamados para servir como un esclavo sirve a su señor y no por una posición de privilegio. 

  • Fiel ministro

Epafras era fiel, una característica importante para la iglesia porque habla de una persona comprometida con sus convicciones. No eran un hombre de doble ánimo sino un atento y constante servidor de la obra del Señor. 

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