Cuando la vida se destruye sin miramientos
I. La muerte llega por igual a todos
II. La muerte llega violentamente

Lamentaciones 2: 21

Shin
Niños y viejos yacían por tierra en las calles; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada; mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste.

Introducción

Jeremías estaba impresionado por la manera en qué sus compatriotas morían. Parecía un concurso de las formas más horribles de perder la vida en una guerra. Si antes nos dijo que morían por falta de alimentos, luego nos habló de que los muertos eran consumidos con alimentos, ahora nos presenta la degollación.

La espada de los babilonios arrebataba la vida sin ninguna clase de misericordia, compasión o bondan. Lo hacían sin miramientos alguno porque lo mismo ejecutaban niños y viejos que señoritas y jóvenes sin ninguna clase de remordimiento o miramiento alguno.

La crueldad enmarcada en la insensibilidad absoluta producía seres extremadamente violentos que se regodeaban quitándole la vida a seres indefensos o que no oponían ninguna resistencia porque no tenían con que hacer frente a esa clase de personas violentas.

La ruina espiritual que vino a Jerusalén tuvo una de sus expresiones en la virulencia con la que se atacaba a hombres y mujeres que de por sí no tenían con que defenderse, pero eran atacadas sin consideración alguna.

I. La muerte llega por igual a todos

En la Jerusalén sitiada y arrasada por los babilonios nadie se salvaba. No habían alguien que escapara de sus captores. Todos pasaban por las armas sin excepción alguna.

Jeremías hace dos grupos. El primero es por edades. Desde niños hasta ancianos todos pasaban por las armas. ¿Qué podían hacer o que peligro podían representar estos dos grupos? Ninguno. Pero eran pasado a filo de espada, degollados, dice Jeremías.

El segundo grupo que menciona es el jóvenes y señoritas que nos señala el género: masculino y femenino. Daba igual atacar a cualquier género, es decir si era hombre tenía que morir y si era mujer, de igual modo. Si no importaba la edad para matarlos, menos si eran varones o feminas.

El ángel de la muerte se posó sobre Israel. Tal como ocurrió en los días de la esclavitud con Egipto, solo que ahora no morían los primogénitos de los egipcios sino los niños, anciano, señoritas y jóvenes de Israel degollados por los babilonios.

II. La muerte llega violentamente

Las muertes violentas impactan y estremecen porque son ejecutadas por seres insensibles al dolor que provocan no solo en quien muere sino en toda la familia de la persona ejecutada.

Las expresiones espada y degollaste nos hace pensar que la forma de ejecutar a los judíos fue por decapitación, es decir, les cortaban la cabeza, una manera sumamente cruel y despiadada de enviar al otro mundo a una persona, pero llevada a cabo así para mostrar la poca importancia que les representaba su vida.

Los hebreos murieron de esa manera porque su maldad alcazó niveles que el profeta Jeremías plantea en su libro: Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. Jeremías 2: 11.

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