La Biblia sin lectores
I. Ni una lectura mínima
II. Ni porque maravilla nuestros ojos
Marcos 12: 10-11
¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; el Señor ha hecho esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
Introducción
El Antiguo Testamento y Nuevo Testamento se escribió en papiro. Cuando Dios reveló su palabra todavía no habían hojas de papel y la revelación divina se escribió en este material que se obtenía de una planta acuática. La preservación del AT se debió gracias a copistas que dedicaron su vida copiar la Escritura. Lo mismo sucedió con el NT.
La fragilidad del papiro hizo que buscaran un material más duradero y entonces comenzaron a utilizar el pergamino que se obtenía de la piel de ovejas y carneros. Tamibién se llegó a usar la piel de vacas e incluso de burro que tras un tratamiento especial servía para transmitir el texto de la palabra de Dios.
Este cambio ocurrió unos cinco siglos después de Cristo y los principales centros de copiado de las Escrituras fueron los monasterios que tuvieron espacios exclusivamente para esa labor. Los judíos merecen mención aparte porque ellos desde siempre tuvieron copistas que transmitían el AT, con los mismos materiales.
Si un copista era el encargado de elaborar una Biblia tardaba años y una sola Biblia requería un rebaño de varias decenas de ovejas para elaborarla. Era una ardua y costosa labor la que requería editar la palabra de Dios. Eso sin contar la tinta que debía usarse para ese fin.
Las cosas comenzaron cuando apareció el papel, que según algunos historiadores ocurrió aproximadamente mil años después de Cristo en el oriente, particularmente en China y luego gracias a los musulmanes comenzó a utilizarse en Asia para luego asentarse en Europa.
Lo que detonó la producción más rápida de la Biblia fue Juan Gutemberg con el invento de la imprenta en el siglo XV. A partir de ese momento la edición de la Escritura fue más veloz y hoy en día la rapidez para producir la revelación divina dista mucho de la tardanza de los copistas.
Ahora hemos llegado a la era digital donde las personas pueden disponer la Escritura en dispositivos del tamaño de una mano y ha llegado a tal grado el desarrollo tecnológico que se puede tener más de una versión de la palabra de Dios con aplicaciones como La Biblia.
La Reforma Protestante trajo consigo una revaloración de la palabra de Dios y la puso al alcance de todas las personas. La consigna de Martín Lutero fue que nadie debía quedarse sin la oportunidad de leer la Escritura en su idioma y cinco siglos después su objetivo se ha logrado con creces y la participación de la IA ha sido destacada.
Pero con todas estas nuevas oportunidades los riesgos son los mismos: indiferencia e insensibilidad ante la palabra de Dios. Proliferación de herejías por falta de un estudio sistemático de la revelación divina. E ignorancia como la que le sucedió a los judíos del tiempo de Jesús.
I. Ni una lectura mínima
Los dos versos que cita Marcos en su evangelio mencionados por Jesús fueron tomados del salmo 118: 22-23 citados de manera idéntica en la versión Reina Valera 1960.
El pasaje de donde surgen es luego de la parábola de los labradores asesinos que Jesús enseñó y que los judíos de la clase gobernante sabían perfectamente que se refería a ellos y por eso quisieron detenerle, pero temieron a la multitud y le dejaron.
El Señor les reprochó que ni la lectura del salmo 118: 22-23 habían hecho y si lo habían hecho no lo habían entendido. El verso diez dice de la siguiente forma: ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
Con treinta y nueve libros en el Antiguo Testamento reprocharles que no hayan leído ese texto podría parecer una injusticia, pero la sección de los salmos 113 al 118 eran lectura obligada en la fiesta de pascua o pesaj. Los judíos nunca se preguntaron que significado tenía esa piedra que los edificadores desecharon.
La lectura de la Biblia es base esencial de la vida espiritual. Somos unos privilegiados al tener a nuestro alcance tantas versiones de la Escritura.
II. Ni porque maravilla nuestros ojos
La segunda parte del pasaje que estamos estudiando dice de la siguiente forma: el Señor ha hecho esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
Para comprender este texto debemos comprender el sentido de la expresión: piedra cabeza de ángulo o piedra angular. Es un término estrictamente arquitectónico. Esa piedra o roca servía como el punto de partida para la edificación de una construcción de cualquier naturaleza: casa habitación, coliseo, puente, templo, arena.
Era la piedra que orientaba a quien proyectaba el edificio y a quien construía. Era una cuestión fundamental en términos arquitectónicos.
Los judíos desecharon a Jesús sin saber que era el Salvador de la humanidad. No apreciaron lo que tenía frente a sus ojos. Fueron incapaces de maravillarse ante el Señor que los visitó.
La IA ha acercado brutalmente la Escritura a las manos de las personas, pero persiste la indiferencia a la palabra de Dios.




