La Biblia dice en Hebreos 1: 1-2
Dios habiendo hablado, muchas veces y de muchas maneras, en otro tiempo por medio de los profetas, en los postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo.
Introducción
El autor de la carta a los Hebreos arranca su misiva con una afirmación categórica: Dios ha hablado y habla. Al decir que Dios habla, el escritor establece una clara diferenciación de tiempos y modos. En el pasado o antigüedad habló parcialmente por medio de los profetas.
Los hebreos fueron el único pueblo que tuvo profetas. Excepcionalmente los moabitas tuvieron al profeta Balaam, quien fue el profeta gentil que describe la Biblia. Fuera de Balaam los gentiles no tuvieron forma de conocer la voluntad de Dios porque a ellos no les habló Dios a través de videntes.
Lo que busca es hacer una clara y expresa diferenciación entre lo que los padres, los antiguos o los antepasados recibieron y quienes viven en los postreros días han recibido en la persona de Jesucristo. Hay una diferencia sustancial entre los profetas y el Hijo de Dios.
Todos los profetas murieron, salvo Elías que fue llevado en un carro de fuego al cielo, pero el Hijo vive para siempre y se ha convertido en heredero de todo y la causa por la que el universo fue creado y existe. Es obvio que hay una diferencia extrema entre el pasado y el futuro.
El autor de Hebreos comienza su argumentación con una afirmación que divide o separa claramente el tiempo antiguo de los ascendientes del pueblo judío y los últimos días o el tiempo final que está viviendo no solo el pueblo de Israel sino toda la raza humana en este mundo.
Hebreos: Un llamado para no retroceder
Porque Dios nunca permanece callado
- Habló en el pasado por medio de los profetas
- Habla en el presente por medio de Cristo
- Habló en el pasado por medio de los profetas
Los judíos tienen una tradicción profética amplia. Una de las secciones de su biblia tiene el nombre justamente de profetas. Ellos lo dividen en profetas primeros y profetas posteriores. El nombre deriva de su periodo monárquico. Los primeros son Samuel, Elías, Eliseo, entre otros y los segundos son desde Isaías hasta Malaquías.
Todos ellos hablaron en diferentes momentos de la historia de Israel. Algunos lo hicieron por años como Isaías y Jeremías que hablaron en nombre de Dios a diferentes reyes tanto del reino del norte como del sur.
En el verso uno que dice: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, “la frase muchas veces” procede del vocablo “polumerós”. La palabra significa “en muchas porciones”, “en muchas partes” o “de múltiples maneras fragmentarias”. Solo en este verso se usa ese término griego.
Los profetas del Antiguo Testamento hablaron. Lo hicieron de manera fragmentaria o en porciones. Por ejemplo Miqueas dijo donde nacería. Isaías dijo que nacería de una virgen. Ninguno habló todo lo que ocurriría con el Señor.
- Habla en el presente por medio de Cristo
El verso dos dice de la siguiente: en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.
La expresión “en estos postreros días”, algunas versiones la traducen como en “este tiempo final” que nos ayuda a comprender el tiempo que la iglesia de Jerusalén estaba viviendo. La destrucción de Jerusalén ocurrió en el año setenta cuando el general romano Tito destruyó la ciudad y comenzó el más prolongado exilio judío de la historia.
Cristo es la última y más completa forma en que Dios habló al pueblo hebreo, pero también a la humanidad. Las palabras de Jesús no fueron fragmentos, sino la revelación completa de la voluntad. Después de Jesús no se ha levantado, ni se levantará otro personaje como él.
El escritor de la carta aprovecha para señalar dos características de Cristo: es el heredero de todo y la causa del universo. La palabra heredero en griego es muy interesante. Procede del vocablo klēronomos, que significa heredero o la persona que recibe una parte de una herencia.
Se compone de klēros que sigfnifica suerte o porción asignada y nomos, que es ley o regla. Kleronomos se traduce como las reglas para transmitir la propiedad de una persona a otra a través de una herencia. La palabra “klêros” significa lote o suerte. La suerte es una manera de definir una responsabilidad a través de un sorteo.
La suerte o la porción que Dios tenía destinada para su hijo recayó en Jesús y eso lo convirtió en su heredero.
Pero Cristo es además la causa del universo. Esta palabra procede de la expresion griega “aionas”. Esta palabra tiene varias traducciones una de ellas es justamente universo. En algunas otras se traduce como edad o era. En otras, siglo.
En el contexto del texto que estamos meditando el vocablo conlleva la idea de siglos o eternidad más que de universo porque Cristo recibió en herencia las edades de este mundo.




