La Biblia dice en Proverbios 4: 18
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.
La aspiración que los santos varones y mujeres tenían en el Antiguo Testamento era ser justos. La palabra hebrea para justo es tzadiq y para justos tzadiquim, un vocablo que conlleva la idea de una existencia piadosa, entendiendo por piadosa una vida consagrada a Dios a través de la oración, la palabra, la fe y amando al prójimo.
Una clase de vida de este tipo enfrenta serias adversidades en un mundo donde la maldad está presente en todo tiempo y en todo lugar. El justo vive rodeado de situaciones y personas que ponen a prueba cada día su determinación de vivir para el Señor.
El proverbio que meditamos nos dice claramente como es la vida de los justos y usa una comparación muy útil porque nos dice que es como la luz de la aurora, como un amanecer que nos permite apreciar el fin de la oscuridad y el inicio de la claridad. No hay mejor estampa que esa.
Vivir para Dios o luchar por agradar a Dios en un mundo opuesto a su persona parece una lucha perdida, pero no. Aunque la Escritura dice que muchas son las aflicciones del justo, también aclara que de todas ellas le librará el Señor, como un compromiso irrenunciable de Dios para sus hijos que quieren vivir para él.
La vida del justo en este mundo transcurre luchando contra la oscuridad, batallando por no dejar que la luz del Señor en su vida deje de brillar y la fuerza del mundo y del diablo de pronto quieran ganar la batalla ya que tarde o temprano el piadoso se alzará con la victoria como cada mañana la aurora vence a las tinieblas.
La claridad, la luz, el brillo es el destino del justo. En ocasiones la oscuridad vendrá a su vida tratando de hacerle retroceder, buscando desalentarlo, tratando de desanimarlo, pero esa oscuridad tendrá que retroceceder ante la luz que está preparada para los piadosos.
Así como la luz de la aurora llega irremdiablemente para las tinieblas, así la presencia del Señor vendrá para disipar la oscuridad que a veces no cerca.



