La Biblia dice en 1ª Timoteo 1: 11
Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.
Al apóstol Pablo se le confió la predicación a los gentiles. La palabra encomendado que usa en este verso procede del vocablo griego pisteúo, que se traduce como encomienda, también como fiar o guardar para referirse a un acto en el que una persona recibe algo y debe preservarlo o llevarlo a cabo.
Llevar a los paganos la verdad de Jesucristo era una titánica tarea que demandaba una preparación y una actitud perseverante para no desmayar ante los graves desafíos que implicaba predicar a Cristo en un mundo que no conocía otra cosa que fábulas y mitos sobre la creación.
Y fue el apóstol Pablo el encargado de esa misión. Se depositó en su persona la labor de predicar las buenas nuevas de salvación. Tuvo bajo sus hombros esa responsabilidad que Dios le delegó y cumplió llevando a las ciudades del imperio romano ese mensaje.
Saulo de Tarso pasó de ser un perseguidor de la fe cristiana a un paladín que llevó el evangelio a pueblos y naciones que desconocían el amor de Dios y se presentó ante multitudes para hablarles del amor de Cristo y aunque a veces en algunos lugares no le iba nadie bien, nunca desistió.
Se trata de un ejemplo muy importante para todos nosotros porque respondió con creces la labor que se le confió. No desmayó, ni tampoco claudicó aun cuando hablar de Cristo representaba riesgos y persecuciones tanto de sus compatriotas como los propios romanos.
Pablo fue confiable porque cumplió a cabalidad con la tarea que el Señor le dio. Dios ha dado a cada uno de sus hijos una labor por hacer. Seamos como el apóstol que fue fiel en la encomienda que recibió. La fidelidad será premiada como fue premiada en la vida del apóstol.
De la palabra griega pisteúo deriva la palabra y una persona fiel es quien se mantiene firme en un compromiso que ha hecho, en este caso, con el Señor.




