La Biblia dice en Efesios 5: 11

Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

La vida del creyente antes de Cristo era de oscuridad. Las tinieblas espirituales le hacían vivir sin ninguna clase de referente que pudiera guiarlo o dirigirlo a la verdad porque era incapaz de comprender los principios y reglas que Dios expresa en su palabra pues le resultaban absurdos.

Los hijos de Dios ahora son luz. La luz de Cristo resplandeció en sus vidas y les hizo comprender que la existencia humana va más allá de solo vivir para uno mismo y es necesario por el prójimo tendiéndole la mano y abriendo el corazón para apoyar al menesteroso y necesitado.

Por eso le pide a los creyentes que no participen en las obras infructuosas de las tinieblas. La palabra infructuosas se traduce en otras versiones como inútiles, improductivas y estériles, lo que quiere decir que el mundo de oscuridad no produce absolutamente nada.

Las obras de las tinieblas son una completa perdida de tiempo porque no traen ningún beneficio a las personas que se enredan en ellas, por eso el apóstol Pablo le pide a la iglesia que no se involucre en ellas, porque es energía desperdiciada para quienes piensan que se puede obtener algo fuera de la luz de Cristo.

Las obras de las tinieblas u oscuridad son el mejor engaño que el diablo puede traer a la vida de los creyentes porque pensando que lo que hacen aportará algún beneficio a sus vidas, en realidad es una terrible perdida de tiempo y sobre todo un enrededo del que luego difícilmente se puede salir.

De allí la solicitud del apóstol de reprenderlas, dice nuestra version RV1960, mientras otras en lugar de reprender dicen, denuncienlas y otras saquenlas a la luz, es decir, lo que se hace en la oscuridad de hacerse público para que se deje de practicar a fin de que la iglesia viva siempre en luz.

Hacer cosas en la oscuridad pensando que nunca saldrá a luz es una ingenuidad porque para el Señor todo es claridad.

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