La Biblia dice en Apocalipsis 3: 19

Sé, pues, celoso y arrepiéntete.

Este fue el llamado que Dios hizo a la iglesia de Laodicea, una congregación que se llenó de arrogancia, que llegó a pensar que podía funcionar sin la presencia de Dios y que bastaban los recursos materiales de los que disponía, en otras palabras que el método podía sustituir el poder de Dios. 

A los laodicenses no les hizo ningún reconocimiento como si lo hizo con las iglesias de Éfeso, Tiatira, Sardis, Pérgamo, Filadelfia y Esmirna porque su arrogancia al prescindir del Señor al grado que le dijo que él estaba a la puerta llamando para que alguien le abriera le había alejado de lo que Dios desea. 

A ellos, les pide dos cosas: celo y arrepentimiento. La palabra celo algunas versiones la traducen como fervor y el término arrepentimiento como volverse a Dios o cambiar de actitud. Me detendré, en primer término, en el vocablo “celoso”. El término procede del griego “zéloo” que se traduce como fervor o entusiasmo. 

En la mitología griega Zelo era un dios que animaba a los competidores en las olimpiadas. Era hermano de la victoria (nike en griego), la fuerza (cratos) y bía (la violencia). Juan emplea el término para pedirle a la iglesia entusiasmo, dedicación y fervor en todo lo concerniente a la iglesia. 

En segundo término, la palabra arrepentimiento procede del vocablo “metanoia” que se traduce como un cambio de mentalidad, una nueva forma de pensar y en consecuencia una transformación radical en la vida de las personas que experimentan el arrepentimiento en sus vidas. 

La iglesia de Laodicea necesitaba urgentemente fervor, entusiasmo y dedicación con un cambio de mentalidad para comprender que la iglesia o las tareas de la congregación se deben hacer con una actitud positiva, pensando que todo lo que hacemos para el Señor lo hacemos con gratitud. No porque él nos deba algo. 

La vida del creyente puede caer en una actitud indolente, pasiva y sobre todo fría para hacer las cosas que tienen que ver con la iglesia: congregarse, orar, leer la Biblia, compartir el mensaje de salvación y convivir con los hermanos y hermanas de la congregación.

El fervor y el cambio de mentalidad nos ayudará a disfrutar ser parte de una comunidad y dejarán a un lado la apatía. 

Leave a Reply