I. Una historia que resulta asombrosa
II. Una historia que parece increíble
Habacuc 1: 5
Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.
Introducción
Habacuc es un libro del Antiguo Testamento que nos enseña el control que Dios tiene sobre la historia de la humanidad. Su soberanía queda de manifiesto cuando uno lee a este profeta que tuvo un diálogo con el Señor para mostrarle su enfando con la realidad injusta que veía y experimentaba.
El presente era ominoso y triste por la violencia de los poderosos contra los débiles y por la constante falta de sensibilidad de quienes debían de ver por los indefensos y el profeta interroga a Dios, si no va a hacer nada, si va a dejar que las cosas sigan por ese rumbo.
Dios le responde a Habacuc con las palabras que tiene el verso cinco que meditamos y le muestra que nada lo soprende, que nada lo toma desubicado y que antes que el hombre piense que Dios ha dejado a la deriva a la humanidad, ha trazado un plan perfecto para mostrar su dominio y control.
A Habacuc le tocó conocer de primera mano el levantamiento de un imperio que sería poderoso y que dominaría el medio oriente por varias décadas. Le tocó enterarse que no sería su fuerza ni su poder, sino la voluntad permisiva de Dios la que haría que se convirtiera en un imperio imbatible.
Babilonia sería el ariete del Señor para castigar a los judíos que se habían convertido en un pueblo distanciado del Creador y en consecuencia muy parecido a los pueblos que Dios detestaba y por eso ocuparía a los caldeos para sancionar su conducta rebelde y obstinada.
I. Una historia que resulta asombrosa
La mano del Señor hace cosa que a los seres humanos les parece asombrosa. La palabra “asombraos” que aparece en el verso que meditamos procede del vocablo hebreo tamah, que significa asombrarse, maravillarse, pasmarse o estar atónito ante algo inesperado o sorprendente.
La Reforma Protestante guarda cierto parecido con la era de la Inteligencia Artificial porque la primera resultó asombrosa a tal grado porque se enfrentó al papado, un poder que subyugaba lo mismo a gobernantes que a comerciantes. Su dominio era absoluto y la figura de Martín Lutero más bien parecía condenada a la hoguera.
De igual modo la IA tiene a todos completamente sorprendidos porque sus capacidades sobrepasan a la imaginación. Sus alcances en la medicina, la educación y la ciencia resultan sumemante impresionantes.
Dios le ha permitido al hombre llegar hasta este momento, aunque para algunos está afirmación parezca exagerada, la realidad es que la historia de la humanidad sigue bajo el dominio del Señor tal como en los días de Habacuc.
II. Una historia que parece increíble
Cuando los babilonios comenzaron sus guerras nadie pensó seriamente que se convertirían en lo que fueron: una nación cruel que dominó Mesopotamia y llegó hasta la tierra de Israel donde destruyó el templo y la ciudad de Jerusalén llevandose cautivo al pueblo deIsrael.
Nadie llegó a creer cuando se les anució lo que vendría, mucho menos los judíos que pensaban que esa clase de anuncios tenían únicamente como finalidad asustarlos o de plano intimidarlos, pero que nada de lo que se decía llegaría a ocurrir. La realidad los dejó pasmados cuando Nabucodonosor entró a su ciudad.
Cuando se los contaron que sucedería ellos simplemente no lo creyeron y no los podemos condenar porque nadie veía venir esa situación tal como ahora estamos ante la IA, pero pensar que Dios está fuera de conocimiento de esta realidad es pensar que Dios no sabe lo que ocurre en este mundo.




