La Biblia dice en Hebreos 1: 3
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
Introducción
Los cristianos judíos del primer siglo que habían pasado ya la primera mitad de esa centuria se sentían sumamente desalentados porque las promesas que Jesús había hecho sobre su retorno se les hacían muy, pero muy, lentas. Ellos quería la manifestación plena del reino del Mesías, pero a cambio solo tenían más judaísmo.
A lo largo de toda la epístola, el escritor tiene en mente proporcionarle a sus muy amados hermanos en Cristo un visión de lo que representa Jesucristo y en consecuencia también su obra para ayudarlos a levantarse del tedio, la desidia y la desesperanza que había llegado a sus corazones.
Ellos necesitaban, como todos nosotros, saber quién era Jesús, conococer su naturaleza y entender completamente lo que había venido a hacer a este mundo porque solo de esa manera podían encontrar sentido a la fe que había abrazado y que al parecer se extinguía en su vida.
Después de decirles que Dios ha hablado muchas veces y de muchas maneras y en los postreros tiempos a hablado por el Hijo, se dispone a explicarles brevemente quien es Jesús y su relación con Dios y también mostrarles su grandiosa obra redentora en este mundo y su posición frente a Dios.
Los creyentes debemos mantener nuestro pensamiento en lo que Jesús es y lo que ha hecho para que cuando el desaliento toque a nuestras puertas nosotros sepamos como combatirlo.
Hebreos: Un llamado a no retroceder
Por el legado de Cristo
- Un legado por lo que es
- Un legado por lo que hace
- Un legado por lo que es
Son tres las características de la persona que menciona el autor de los Hebreos en el verso que meditamos: El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. La palabra siendo es el gerundio del verbo ser. Procede del griego “on”.
- El resplandor de su gloria
- La imagen de su sustancia
- El sustentador de todo
Cada una de ellas tiene una intención clara de mostrar que Jesús no es el hombre que murió en la cruz solamente. Es más que un ser humillado hasta la vergüenza por el imperio romano. Cada una de estas afirmaciones busca presentar a Jesús en su esencia.
La frase el resplandor de su gloria se traduce en otras versiones como el reflejo de su gloria o el resplendor glorioso de Dios. Jesús es quien refleja, irradia o muestra la gloria de Dios, es decir expresa su fuerza, su poder, su grandeza y su inmensa capacidad, no debilidad, ni flaqueza, sino el vigor y la fortaleza del Dios del universo.
Cristo también es la imagen de la sustancia de Dios, es decir la expresión exacta de la naturaleza del Creador o la fiel imagen del ser divino. Jesucristo es la fiel representación de Dios. No es que nos acerque a Dios, no es que nos muestre a Dios, sino que es Dios mismo.
Jesucristo es el sustentador de todo, es decir con su poder y su fuerza hace posible que el mundo siga existiendo a través de su palabra de poder. Su grandeza consiste no solo en lo que representa, sino en que tiene el poder para darle equilibrio y sostén a este mundo.
- Un legado por lo que hace
Con los antecedentes de su persona podemos aceptar el postulado que el autor de la epístola hace: Jesucristo llevó a cabo la purificación de nuestros pecados y se sentó a la diestra de la majestad en las alturas.
Cristo purgó nuestros pecados, limpió nuestra maldad, hizo que nuestros pecados fueran perdonados a través de su muerte violenta en la cruz del calvario que era la única manera de perdonarnos. Para la mente hebrea la purificación era un asunto que comprendía cabalmente. Toda su vida giraba en torno a esta doctrina.
El tema de la purificación nunca fue menor entre los judíos. Habia ritos alrededor de este aspecto de la ley mosaica porque nadie ceremonialmente impuro podía acercarse al santuario o a las cosas sagradas y por eso el escritor de la carta señala a Cristo como quien purificó a todos a través de su muerte.
Y ese hecho le dio también el privilegio de sentarse a la diestra de la Majestad en las alturas. La Majestad no es otra persona que Dios y el hecho de colocarlo a su diestra es conferirle todos sus atributos y facultades del Soberano que gobierna al mundo conforme a sus eternos propósitos.
Los creyentes no pueden ni deben retroceder ante el legado de Cristo quien habita en las alturas al lado del Señor Dios Todopoderoso o en otras palabras es Dios mismo que vino a la tierra a redimir a los perdidos.




