La Biblia dice en 1ª Pedro 3: 13
Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien?
En este mundo se libra constantemente una lucha entre el bien y el mal. En cualquier lugar donde haya seres humanos la bondad pelea contra la maldad y ese conflicto se replica en lo colectivo o en lo particular. Son todos los días en todos los lugares donde se presenta este conflicto.
El apóstol Pedro escribe sobre el tema y le recuerda con una pregunta a la iglesia que el bien es un escudo contra la maldad. Que si habremos de batallar con los malos no podemos hacer obrando igual que ellos, sino al contrario debemos hacer el bien y aunque parezca que vamos perdiendo al final la victoria será abrumadora.
Pedro sabe perfectamente la clase de batalla que libramos cada día y por eso dice que nos debemos esforzar por hacer el bien para que quienes quieren hacernos daño no logren su objetivo. Al obrar el bien nos blindamos o más bien el Señor pone sobre nosotros su manto protector. Dios nos blinda.
Nadie nos podrá hacer daño cuando nos esforzamos por hacer el bien porque Dios el bien mismo y al proceder de manera bondadosa, no vengativa, ni con revancha, lo que estamos haciendo es en realidad cuidar nuestra existencia porque Dios detesta a los malvados, pero ama a los buenos.
El apóstol quiere que comprendamos que en esta vida no podemos ni debemos batallar el mal con el mal. En otras palabras que si somos odiados, no podemos ni debemos odiar a nadie. En otras palabras, que debemos actuar tal como Cristo lo hizo cuando era maldecido respondía con bendición.
Los cristianos debemos recordar siempre que nuestro maestro fue maltratado y nunca respondió igual. Que cuando padecía una injusticia encomendaba su causa al Creador y era fortalecido y al final triunfó como nosostros triunfaremos si seguimos sus pisadas frente al mal y sus emisarios.





