Un descubrimiento excepcional
I. Excepcional porque atrae
II. Excepcional porque alegra
III. Excepcional porque involucra a Dios
Jeremías 15: 16
Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
Introducción
La Reforma Protestante que se recuerda en el mes de octubre -porque el 31 de ese mismo mes-, pero de 1517 el monje de la orden de San Agustín, Martín Lutero, publicó y estampó sus noventa y cinco tesis en la abadía de Wittenberg en Sajonía, de lo que hoy se conoce como Alemania, guarda gran parecido con la Inteligencia Artificial.
Con el protestantismo el mundo cambió para siempre. Los mil años de hegemonía religiosa del romanismo católico se rompieron y desde entonces existen expresiones de fe distintas que se abrieron paso no sin confictos ni confrontaciones, pero llegaron para quedarse.
La Inteligencia Artificial (IA) guarda mucho parecido con la Reforma porque la humanidad se aproxima a una era que solo se concentraba en el género literario de ciencia ficción porque la época de los robots ha comenzado desde hace ya varios años, pero en esta década se instalado formalmente.
Algunas definiciones de IA
“La Inteligencia Artificial es un campo de la informática que crea sistemas y programas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana.”
La inteligencia artificial es una rama de la informática que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que, hasta hace poco, requerían habilidades humanas: comprender lenguaje natural, reconocer imágenes, detectar patrones o tomar decisiones a partir de datos.
China y Estados Unidos discuten la manera en que se ha de trabajar con esta nueva herramienta. La ONU pide que se haga con ética y los especialistas hablan de los grandes riesgos de esta nueva herramienta de la ciencia si no se cuida la responsabilidad social.
Así como la Reforma de Martín Lutero modificó sustancialmente diversas actividades humanas como el arte, la ciencia, la educación y muchas otras áreas del concimiento humano, la IA ya transforma sustancialmente la forma de vida que los seres humanos hemos experimentado hasta ahora.
No me voy a detener a analizar las desigualdades tecnológica que trae consigo la IA, pero sí creo pertinente que la iglesia pueda comprender que recibe ya el impacto de la Inteligencia Artificial. El internet es uno de los campos donde la IA tiene mayor presencia y es un servicio indispensable en estos días, de allí su uso generalizado.
Sin saberlo casi todos nosotros ocupamos la IA. Se trata de un fenómeno que incide ya en nuestra forma de ver el mundo. Consumimos productos diseñados bajo esa nueva realidad tecnológica y es necesario ser conscientes de esta situación para saber como discernir o distinguir qué es verdad y qué es mentira, por ejemplo.
He decidido en esta primera reflexionar emplear el texto de Jeremías 15: 16 porque tiene un paralelismo singular con los acontecimientos ocurridos en los días de la Reforma: fue descubierta o redescubierta la palabra del Señor.
Jeremías vivió en un tiempo de transición. El pueblo judío estaba a punto de pasar de la libertad al exilio. Dios estaba a punto de castigar a su nación y justo en esos momentos el profeta escribe el verso que meditamos en esta ocasión a propósito de nuestra serie “La Reforma Protestante en días de la Inteligencia Artificial.”
Lo hago porque en momentos de incertidumbre y de dudas sobre lo que el futuro nos depara, es importante y necesario regresar a la Escritura, tal y como lo hizo Martín Lutero en 1517 cuando la oscuridad espiritual se cernía sobre toda Europa y el monje agustino encontró en la Escritura un asidero invaluable e incomparable.
I. Excepcional porque atrae
En la frase fueron halladas tus palabras, el vocablo “halladas” procede del hebreo matsa que literalmente significa encontrar algo o a alguien y también descubrir o hallar.
Jeremías se refiere a la palabra de Dios como un descubrimiento. El pueblo de Israel se había extraviado y era necesario que retornarán a la palabra de Dios para redireccionar su existencia.
El verbo que emplea Jeremías es muy sugerente porque nos lleva a meditar sobre la. Necesidad que tenemos todos de redescubrir los grandes tesoros que tenemos en la revelación divina, particularmente en estos días donde la IA parece hacerle creer al hombre que puede prescindir del Creador.
II. Excepcional porque alegra
El profeta Jeremías dice: y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón como resultado de su experiencia personal. Esa experiencia personal la compara como si se tratara de una comida o como si el hubiera degustado un alimento y como resultado su vida se llenara de alegría y regocijo.
Para los judíos del tiempo del tiempo del vidente de Dios la relación con la revelación divina era algo engorroso, algo que les producía fastidio y en el que no encontraban placer alguno, sino una serie de prohibiciones que les hizo creer que la palabra de Dios era simplemente algo que les traía pesadez.
Pero, lo que descubrimos en la Escritura es en realidad una experiencia de alegría y regocijo porque es Dios mismo hablándonos para hacernos bien si nos sometemos a sus preceptos.
III. Excepcional porque involucra a Dios
Jeremías detalla lo que ocurrió cuando decidió comer la palabra de Dios que fue descubierta: tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
La frase tu nombre se invocó sobre mí tiene diferentes traducciones: “yo defendía tu causa”, dice la Biblia Latinoamericana. “Yo llevo tu nombre”, señala la Nueva Traducción Viviente. “Yo soy tuyo”, expresa la Traducción al Lenguaje Actual. “Se me llamaba por tu nombre”, dice la Biblia de Jerusalén. “Tu nombre fue invocado por mí”, dice la Biblia Hebrea.
Tantas traducciones nos obligan a ir al texto original. La palabra invocar procede del hebreo “cará”, mientras nombre del témino “shem”. La expresión cará denota el hecho de invitar a alguien o llamar. Una traducción podría ser “tu nombre fue llamado y llegaste”.
La función de la palabra de Dios es exactamente esa: que Dios se manifieste para hablarnos y dirigir nuestra vida.



