La sutileza del engaño
I. Un engaño sin sorpresa
II. Un engaño maligno
2ª Corintios 11: 14
Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
Introducción
El siglo XXI ha quedado y quedará marcado como la etapa en la que la Inteligencia Artificial se asentó en la vida de los seres humanos. Los avances tecnológicos del siglo anterior fueron sumando hasta llegar al punto donde los robots comienzan a formar parte natural en la vida de los seres humanos.
Lo que en un tiempo parecía inalcanzable, hoy en día se ha hecho cotidiano y normal con muchos beneficios para los seres humanos porque se puede mejorar la vida de las personas en rubros como la educación y la salud porque se mejora sustancialmente el conocimiento humano para ayudar a las personas.
Sin embargo, no podemos ignorar que, así como hay grandes avances, también hay riesgos de que la Inteligencia Artificial caiga en manos de personas sin escrúpulos o personas que atiendan sus intereses económicos o materiales sin importar el daño que puedan hacer.
La IA no se puede vender como la panacea para la humanidad, como tampoco podemos condenarla a priori, sin saber los beneficios que nos traerá, pero si es indispensable un ejercicio de revisión y sobre todo un análisis cuidadoso para proteger a la iglesia.
Utilizo para esta realidad, el texto que el apóstol Pablo escribió en la 2ª carta a los Corintios donde alerta a los creyentes para tener sumo cuidado a la hora de establecer la veracidad de lo que oímos o vemos porque corremos el riesgo de que la realidad se tergiverse.
Satanás, dice el apóstol Pablo, se disfraza, cambia de apariencia y en lugar de presentarse como lo que es: un ser oscuro llega a la vida de las personas como un ángel de luz para lograr su objetivo: falsificar una verdad para que la gente crea la mentira.
I. Un engaño sin sorpresa
La frase no es maravilla también se traduce como nada tiene de extraño o no es raro.
Pablo conocía al Señor y eso le daba una ventaja sobre todos sus adversarios: sabía detectar al maligno cuando se presentaba: lo vemos en Hechos 13:8-10 y en Hechos 16:18. En Mateo 16: 23 con el apóstol Pedro lo podemos ver un poco más claro.
Para Pablo no había ni sorpresa, ni era extraño o raro que el maligno se presentara a su vida como un ser de luz, cuando en realidad era el mismo diablo tratando de entrar encubiertamente para hacer el mayor de los daños porque un adversario oculto o escondido es muy dañino.
La Inteligencia Artificial es un invento humano que se puede utilizar con fines distintos al bien común. Se puede presentar como una novedad y de gran utilidad para la vida, pero al mismo tiempo puede convertirse en un instrumento que termine por dañar la vida de las personas.
Un ejemplo de este riesgo es que los datos privados de las personas pueden exhibirse sin ningún cuidado y eso puede traer grandes problemas porque una máquina manipulada por una persona puede usar esa información para sembrar información que se acomode a los intereses de quien suministra la IA.
II. Un engaño maligno
Pablo lo dice con toda claridad: el diablo se disfraza de ángel de luz. No deja lugar a dudas la afirmación paulina sobre las pretensiones del diablo ante los creyentes y la iglesia.
La palabra disfrazar que emplea Pablo en este verso procede del vocablo griego metasjematízo que denota una modificación en la apariencia externa o en la forma superficial, en contraste con un cambio profundo y esencial de la naturaleza interior como ocurre con la palabra griega metamorfóo, con la que comparte la misma raíz.
El diablo es astuto porque no se presenta tal como es. Si lo hiciera seguramente todos saldrían disparados huyendo despavoridos. Pero se presenta como un ser de luz y la gente cae pensando que es inofensivo, que no es capaz de dañar a nadie, pero la realidad es que solo viene a matar, hurtar y destruir.
Vivimos momentos de peligro ante esta afirmación de Pablo por lo cual debemos redoblar nuestro cuidado, como lo debemos hacer ante la Inteligencia Artificial que puede traer consigo más males que bienes.




