La Biblia dice en Filipenses 3: 19

El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal.

De acuerdo a este verso para identificar plenamente a los enemigos de la cruz de Cristo basta ver tres características en sus vidas: el vientre es su dios y su gloria es su vergüenza y solo piensan en lo terrenal. Esas características las tienen las personas que autonombrandose cristianos en realidad no lo son. 

El apóstol Pablo es severo en su afirmación ya que coloca a este tipo de personas en una posición de adversarios de los sufrimientos de Cristo que es el significado de la figura retórica “la cruz de Cristo” que emplea en la carta que le escribe a sus amados hermanos de la iglesia de Filipos que fundó con grandes padecimientos.

Son tres cosas las que los ponen en esa situación: la primera es que viven para sus apetitos (ese el sentido de la frase “cuyo dios es el vientre”), la segunda es que se sienten orgullosos de lo que les debería dar vergüenza y la tercera es que viven pensando solo en lo que pasa en este mundo. 

La cruz de Cristo o los sufrimientos que viene por seguir al Maestro son completamente distintos porque implican una renuncia constante a nuestros vanos deseos, es también deshacernos de aquellas cosas que traen vergüenza a nuestra vida y también es dejar de copiar el modelo de vida que ofrece este mundo. 

El sufrimiento cristiano se caracteriza porque llega como parte de la voluntad de Dios, sirve para hacernos más dependiente del Señor y menos confiados en nosotros mismos, tan inclinados a sentirnos autosuficientes y también para diferenciarnos del mundo que huye de los padecimientos y se refugia en el placer. 

El apóstol Pablo escribe a creyentes que vivían bien, tenían recursos y bienes que les ayudaban a llevar una existencia sin tantas necesidades para recordarles que la vida cristiana nos hace padecer con los que padecen e identificarnos con el huérfano, la viuda y el extranjero, segmentos sociales marginados y muchas veces abandonados.

Las personas que olvidan esta verdad y se dedican a vivir para sí mismos tendrán como único destino la perdición. 

Leave a Reply